martes, 1 de marzo de 2011

El déficit de las Administraciones Públicas


El déficit del conjunto de las Administraciones Públicas en España asciende a 98.227 millones de euros. Es decir, un 9,24 % del PIB. Con estos datos la ministra de economía y vicepresidenta segunda del gobierno se ha mostrado exultante, ya que el déficit público mejora en una décima las previsiones oficiales y además en el ejercicio del 2010 se ha logrado reducir el déficit en 1,9 puntos porcentuales respecto al año anterior. La ministra además de mostrar su alegría por los - según ella- buenos datos ha pedido más credibilidad para el gobierno. No comparto que haya que darle esa credibilidad al gobierno que pide la ministra Salgado, ya que la situación en la que estamos es culpa del gobierno, en el sentido de que la política irresponsablemente expansiva del gasto público durante la fase creciente del ciclo, es lo que nos ha colocado en una situación tan precaria como la actual. Solamente habría que imaginar lo bien que estaríamos de no haberse producido esa expansión irresponsable que debemos a Zapatero y Pedro Solbes. Pero una vez que se produce, lo que no podemos es caer en la trampa de decir que es una buena noticia esta reducción del déficit. No lo es, porque no sólo es que los objetivos son modestos, sino que además hay que ver como se hacen los ajustes. Durante la época expansiva lo que hacen es expandir el gasto público más de lo que debieran y durante la época de depresión lo que hacen es subir los impuestos más de lo que debieran. Las dos estrategias son reprochables.

Clifford Clark y el desarrollo económico



Clifford Clark es un experto en desarrollo económico que pasó por la London School of Economics y por la Universidad de Oxford. Fue durante muchos años codirector del The Economist y ahora es un columnista muy conocido del Financial Times. Clifford Clark ha escrito un artículo muy interesante y muy bueno sobre el discurso del estado de la Nación que hace Obama, que presenta el crecimiento de EEUU como una gran carrera. EEUU está en una carrera para ganar a esos “malvados” chinos e indios, que como extranjeros, son los culpables de todos los males de la patria. Lo que hace falta según Obama y los suyos es revitalizar la patria para competir con los extranjeros. Esto de presentar el desarrollo económico como una carrera en la que sólo el ganador se lleva el beneficio, es ya una cosa antigua. Clark desmonta esta visión de una manera muy graciosa y muy ágil. Habla de la acumulación de capital humano y de capital físico y sobre todo de las ganancias de productividad. Dice que todo este asunto de temor al crecimiento de los otros, es retórica nacionalista en la que el Presidente Obama sigue incurriendo y sus consejeros no le dicen que no lo haga. Clark hace hincapié en dónde están verdaderamente los resortes del crecimiento y dice cosas bastante obvias, pero que tendemos a olvidar, por ejemplo: dar la bienvenida a las importaciones baratas de países que lo hacen mejor que nosotros, no empeñarse en retener a los trabajadores en sus puestos de trabajo, sino empeñarse en devolverlos a puestos de trabajo. Es decir, hacer el mercado de trabajo más permeable en términos de entrada y no preocuparse tanto de la salida. Y sobre todo no regular la economía. No meter más la mano en la economía. Creo como digo que son cosas bastante sensatas, pero que olvidamos – sobre todo los gobernantes- con mucha facilidad.

lunes, 28 de febrero de 2011

De prohibiciones y ocurrencias

Es para estar verdaderamente preocupado con esta dinámica intrusiva del gobierno. Hay una vieja teoría que dice que cuando empiezas a perder el respeto por la libertad de los ciudadanos, cuando los gobiernos empiezan a perder ese respeto, no tienen límite. Cuando se habla de ocurrencias del gobierno hay que matizar. No son ocurrencias cualquiera, no es que se les ocurra cualquier cosa, todo lo que se les ocurre siempre es en contra de la libertad de los ciudadanos. En contra de sus movimientos, en contra de la disposición de su dinero, en contra de su propiedad… siempre es en la misma dirección. Así que no es verdad que sean extravagantes o arbitrarios en sus ocurrencias. Siempre tienen- como digo- la misma dirección y la razón es que no conciben una sociedad de mujeres y hombres libres.

viernes, 25 de febrero de 2011

¡ A 110 !

El gobierno en su senda totalitaria de costumbre ha tomado la decisión de reducir la velocidad en autopistas y autovías a 110 Km/h. La excusa esta vez ha sido que hay que ahorrar. Esta excusa es falsa, como todas las que usa el Estado para quitarnos más libertad. Esto es un nuevo paso para seguir multándonos y recaudar todo lo que puedan. Es un paso más como digo en el camino intervencionista que tanto le gusta al gobierno por otra parte. La verdadera razón de esta nueva intromisión del Estado en nuestras vidas es el mercado energético, sumamente intervenido en España por culpa precisamente de los burócratas que toman decisiones como la que han tomado hoy. Quieren apostar por los muy subvencionados biocombustibles, en un camino que no sabemos dónde nos puede llevar. Lo interesante ahora va a ser ver como venden esta decisión desde el gobierno. Ya se sabe que cuando hacen cosas como subirnos los impuestos, dicen - en una nueva falsedad- que en España tenemos impuestos muy bajos y que los tenemos que adecuar a los países de nuestro entorno. Siempre nos quieren igualar a los países que tienen unos impuestos más altos que nosotros, nunca a los países que tienen unos impuestos más bajos. En este caso, vender esta propuesta de reducción de velocidad en autopistas y autovías a 110 Km/h va a resultar un poco más complicado, ya que en países como por ejemplo Alemania no hay límite de velocidad en autovía. Por cierto, como dicen que con medidas como ésta se ahorra, hay que decir que Fomento - es decir todos nosotros- gastará 250000 euros en las pegatinas de 110 Km/h. Asistimos a una nueva demostración del totalitarismo en el que milita este gobierno, ya veremos cual es el próximo paso.

jueves, 17 de febrero de 2011

El totalitarismo entra en nuestras casas

Alguna vez he dicho que si seguíamos en una actitud silente ante las intromisiones del Estado en nuestras vidas, acabarían metiéndose en nuestras casas. Ese momento ha llegado. Los fumadores no podrán fumar en sus casas si tienen una asistenta trabajando en la misma. Por tanto, le van a decir a la gente lo que puede o no puede hacer en su casa. Los socialistas de todos los partidos no quieren que se les escape ningún campo para controlar al individuo. Digo los socialistas de todos los partidos, porque efectivamente existen y en este caso se vuelve a demostrar. El PP votó a favor de la neopuritana y neofascista ley contra los fumadores y Ana Pastor, Coordinadora de Política Social del PP dijo el otro día en la televisión que "el Estado tiene que velar por la salud de los ciudadanos". Frase que podría haber pronunciado cualquier personaje totalitario que nos pueda venir a la cabeza. No se cómo van a comprobar si esta nueva intromisión totalitaria del Estado en nuestras vidas se cumple, pero me temo lo peor. Creo que la política - que tanto gusta a los socialistas de todos los partidos- de denunciar al que incumpla esto puede ser nuevamente el camino a seguir. Una vez más el Estado demuestra que es contrario a la libertad. Los socialistas de todos los partidos no creen en los individuos libres, pero como decía el gran Bastiat: " Si ( como piensan los socialistas) la tendencia natural de los seres humanos es tan mala que no resulta seguro permitir la libertad de la gente ¿Cómo es que la tendencia de estos organizadores es siempre tan buena?".

lunes, 14 de febrero de 2011

El modelo sueco


He leído un artículo en el Wall Street Journal que me ha gustado. El artículo está firmado por Johnny Munkhammar, que es diputado en el Parlamento sueco por un partido que tiene un nombre muy bonito: Partido Moderado. El artículo se titula el modelo sueco y directamente ataca la idea tan extendida de que los suecos son ricos porque son socialistas. Lo que demuestra este diputado, es que es justamente al revés. Los suecos fueron ricos, porque fueron liberales y se hicieron ricos hasta mediados del Siglo XX con una presión fiscal bajísima. En los años 50 la presión fiscal estaba en torno al 20% Es a partir de ahí, de los años 50 y 60, donde vienen los socialistas y hacen lo que hacen siempre los socialistas: subir muchísimo los impuestos. Entonces empobrecen al país. El resultado ha sido el desastre fiscal sueco. Ahora se están recuperando precisamente porque están volviendo a su tradición liberal y dejando atrás esa pasión socialista por subir los impuestos y subir el gasto.

Ley Sinde No