martes, 3 de mayo de 2011

¿Qué es liberalismo?




Se me ocurre que la mejor definición de liberalismo - que ha sido tan mal interpretado- es: el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros. Esto implica que el uso de la fuerza va a ser sólo con carácter defensivo y nunca ofensivo. La prueba no es la tolerancia con las personas que comparten nuestro proyecto de vida, sino con las personas que disienten con nuestro proyecto de vida. Sólo en este contexto, se puede recurrir a la fuerza cuando hay lesión de derechos de terceros. En este contexto me parece que es importante que el liberal considera que el conocimiento es un proceso de prueba y error que no tiene término. Nunca hay algo cerrado y terminado. Karl Popper nos enseña que el conocimiento tiene el carácter de la provisionalidad y está abierto a refutaciones. Cada nueva refutación significa un avance en la ciencia y un avance en el conocimiento. En este sentido, la ideología es algo absolutamente antitético al espíritu liberal. Ideología no en el sentido del diccionario de: conjunto de ideas. Tampoco en el sentido marxista de falsa conciencia de clase, sino ideología en el sentido de algo cerrado, terminado, dogmático.
Hay un asunto muy interesante:
Hay algunas personas que con la mejor intención consideran que son liberales en lo político, pero no en lo económico. Aquí hay que hacer una distinción: cuando se habla de liberalismo en lo político, quiere decir que se adhiere a marcos institucionales que son compatibles con la sociedad abierta. Si se dice que no se es liberal en el campo económico hay aquí una contradicción, porque lo político o lo institucional es el continente y lo económico es el contenido. Entendiendo por económico no sólo la concepción neoclásica de algo con ruido a metal y puramente crematístico, sino en el sentido  de Von Mises, económico como asimilable a la acción humana.  Todos estamos usando determinados medios para el logro de determinados fines.  En el proceso y en las características de la acción e investigación económica no hay diferencias esenciales cuando tienen como meta final lo material respecto a lo no material. No tiene sentido decir: yo respeto la libertad en el campo político, pero cuando la gente quiere utilizar el fruto de su trabajo se dice que eso no está permitido. No tiene sentido por tanto cuando ocurre esto decir que se suscriben marcos institucionales respetuosos de la libertad, no es así.
Hay que hacer otra aclaración importante: la diferencia de lo que quiere decir un liberal cuando está hablando de un empresario. Cuando está hablando de un empresario o un comerciante, el liberal se está refiriendo a aquellas personas que para mejorar su patrimonio personal no tienen más remedio que atender las necesidades muchas veces cambiantes de su prójimo. El empresario que da en la tecla y acierta respecto a lo que quieren los consumidores gana y el que no acierta quiebra o disminuye sus ganancias.  A mi juicio una de las inmoralidades más grotescas de la historia económica de la humanidad, ha ocurrido en EEUU con los llamados planes de rescate. Esto es, que los pequeños empresarios y los que no tienen poder de lobbies se ven obligados a financiar Bancos, compañías de seguros… que han sido ineficientes, irresponsables o las dos cosas a la vez. Cuando estamos hablando de empresario, estamos hablando de aquel que para mejorar su posición patrimonial, debe servir a sus semejantes, no nos referimos a los ladrones de guante blanco o a los cazadores de privilegios que lamentablemente tanto se ven. Si lográramos grabar una reunión de genuinos empresarios, la discusión va a ser de temas de comercialización, de marketing, de administración, de finanzas… pero si grabáramos una conversación de lobbistas  pseudoempresarios las reflexiones serían: ¿Has visto al Ministro de economía? ¿Le has mandado un regalo al diputado tal?  Son lobbistas, no empresarios. Como no queda bien robar a mano armada y quitarle los muebles al vecino, lo hacen a través del gobierno. Siempre que se habla de protecciones arancelarias, de privilegios de distinta naturaleza, esto afecta gravemente al consumidor.
Otro punto muy central del espíritu liberal es: no adherir y más bien rechazar dos instituciones de nuestra época que son nefastas y cuyas políticas han resultado devastadoras para el mundo libre y son: el FMI y el Banco Mundial ¿Qué hacen estas dos instituciones? Son responsables en gran medida de la existencia de aquello que se ha dado en llamar países del Tercer Mundo ¿Qué quiere decir un país del Tercer Mundo?  Quienes están en un país del Tercer Mundo  no se caracterizan por sus etnias, ni por las latitudes geográficas, ni por las alturas, ni por las características de los continentes… se caracterizan por las políticas que sus gobernantes adoptan, que son: precios máximos, empresas estatales, inflaciones monetarias, reformas agrarias, corrupciones galopantes, no existencia de la división de poderes, no independencia de la justicia… esto es como muchos otros países tal vez no calificados como países del Tercer Mundo. El ladrón de gallinas va preso, pero los grandes robos al fruto del trabajo ajeno son impunes porque tienen relaciones con un poder judicial que no es independiente. Como todo esto en economía es una cuestión de incentivos, imaginemos esos gobiernos que adoptan esas políticas, que se les van los mejores cerebros, que se les van los capitales y en ese momento llegan estas instituciones nefastas como el FMI y el Banco Mundial  con millones de dólares a baja tasa de interés, lo cual consolida y reafirma los regímenes corruptos de estos países del Tercer Mundo. Todos esos millones de dólares van a los bolsillos personales de los ministros  y


 Presidentes que como todo buen canalla buscan abrir cuentas numeradas en Suiza  y en otros lugares para salvarse de las políticas nefastas que adoptan en sus propios países.
Otra cuestión es la deuda pública:
Hay que decir que la deuda estatal es absolutamente incompatible con la democracia. Compromete patrimonios de futuras generaciones que no han participado en el proceso electoral para elegir a los gobernantes que contrajeron la deuda. No se trata de deuda buena o deuda mala, se trata en un régimen constitucional, de prohibirle al leviatán que contrate deudas y que comprometa patrimonios de futuras generaciones.
En el contexto del espíritu liberal, hay que detenerse en lo que se ha llamado la cuestión social. Es lo más delicado y lo más importante. Cuando se arman estructuras de distinta naturaleza, el objetivo central tiene que ser el bienestar del hombre.  Hay que tocar aquí el tema del desempleo y el de los salarios. La tesis liberal es que si hay acuerdos libres y voluntarios no hay tal cosa como desempleo nunca. No importa el grado de pobreza o riqueza, nunca va a haber desempleo involuntario.  Imaginemos que llegamos como náufragos a una isla donde no hay fuentes de trabajo y llegamos sin ningún recurso. Seguramente entre nosotros no diríamos seriamente: ahora que no hay fuentes de trabajo podemos descansar. Unos treparán a los árboles, otros pescarán y otros harán otro tipo de actividades. Todos están empleados e intercambiando los salarios en términos de peces o de cocos por ejemplo. Desde luego alguien  puede decir que en esa isla los salarios van a ser miserables y muy bajos, es verdad, pero eso es otro tema. Sólo hablamos de desempleo. Se puede decir también: en un país muy pobre los salarios pueden ser 20 platos de comida al mes por ejemplo. Es cierto, nadie dijo que el salario tiene que ser monetario. Mi punto de vista es que no hay desempleo si hay arreglos libres y voluntarios.
En realidad cuando hablamos de economía y hablamos de precios y de las cosas que hablamos los economistas, lo hacemos porque los recursos son escasos y las necesidades son ilimitadas. Si los recursos crecieran en los árboles y hubiera de todo para todos todo el tiempo, no tendrían sentido palabras como derroche o asignación de recursos por ejemplo. Precios tampoco. Sin embargo, dado que hay recursos escasos y necesidades ilimitadas tenemos que contemplar que el recurso por excelencia es el trabajo. Y no estoy diciéndolo sólo por excelencia porque se trata de seres humanos, sino porque no se concibe la producción de ningún bien y la prestación de ningún servicio sin el concurso del trabajo. Es el recurso escaso por excelencia ¿Cómo puede ser entonces que se hable de desempleo? Aquí algo falla, no puede sobrar y faltar al mismo tiempo. Estamos diciendo que no hay desempleo sobrante de trabajo si los acuerdos son libres y voluntarios entre las partes  ¿Por qué hay desempleo? Porque no hay arreglos libres y voluntarios, porque aparece ese absurdo llamado “conquistas sociales”, por ejemplo salarios superiores a los niveles de mercado. Si se pone un salario mínimo, es decir, si la sumatoria de esas presuntas “conquistas sociales” es superior al salario del mercado, la gente más desfavorecida se queda sin trabajo. Un punto capital en la cuestión social es entender que no se trata de voluntarismo, no se trata de sensibilidad del empleador hacia sus empleados, ni del gobernante hacia sus gobernados, se trata de tasas de capitalización. Esto quiere decir inversiones: en máquinas, equipos, instalaciones, conocimientos… que hacen de apoyo logístico al trabajo para aumentar su rendimiento. No es lo mismo arar con las uñas que arar con un tractor. Eso es equipo de capital que permite mayores ingresos por unidad de tiempo.  Por eso en países de altas tasas de  capitalización no existe tal cosa  como por ejemplo servicio doméstico, porque no se puede pagar. Es típico de países pobres y subdesarrollados que alguien decida tener 10 personas que le abaniquen a la hora de la siesta. Pero si esa persona se muda a Nueva York y sigue con la manía de que lo abaniquen a la hora de la siesta, tiene que pagar 7000 dólares por cada vez que lo abaniquen. Es muy caro. La productividad por hora trabajada aumenta con las tasas de capitalización. Pongamos un ejemplo:
Supongamos un país al que entra capital de fuera. Pongamos dos supuestos:
Primero: que los arreglos contractuales son libres y voluntarios.
Segundo: quien va a invertir tiene que estar seguro que si va a visitar al gobernante para obtener algún privilegio, el gobernante le va a decir: Mire, discúlpeme, a mí no me haga ninguna pregunta, pregúntele a la gente. Si la gente acepta su producto, usted va a ganar y si no va a quebrar. Si está seguro que no puede obtener privilegios y es un mercado abierto, ocurre lo siguiente:
Primero: ¿Qué tiene en la cabeza el empresario que invierte en ese país? Sólo una cosa: obtener el mayor retorno sobre la inversión posible. Si ese empresario tuviera otras ideas fantasiosas en la cabeza, van a prescindir de él  en la primera junta de accionistas. El empresario se preguntará: ya que no puedo robar, es decir, pasar por el gobierno y obtener un privilegio, no tengo más remedio que servir ¿Y qué voy a servir?  ¿Más productos de los que ya existen en ese mercado o nuevos productos?
¿Cómo se hace para obtener tasas de capitalización altas? Teniendo marcos institucionales civilizados, respetando derechos de propiedad.
Otro tema importante es el establecimiento del impuesto progresivo: se dice aquello de que es lógico quitarle más a quien más tiene. Analicemos cual es el efecto del impuesto progresivo. Hay que decir que es muy difícil combatir la filosofía comunista adoptando los diez puntos servilmente que aconsejó Marx en el Manifiesto Comunista, como en gran medida adopta el mundo libre.
Imaginemos una pirámide patrimonial: los que más tienen están en el vértice y los que menos tienen están en la base. Un impuesto progresivo quiere decir que la alícuota a la tasa progresa a medida que progresa el objeto imponible: sean las ganancias, las ventas o lo que fuera. Supongamos que se establecen impuestos progresivos. El que está abajo en la pirámide y sube un poquito le sacan: el 25%, sube otro poco y le sacan el 30%, sube un poco más y le sacan el 45%... no llega en la vida al vértice. Hay un sistema feudal que se establece con el sistema progresivo y está atacando a una base muy importante de la sociedad abierta, que es la movilidad social. En un sistema abierto, el que está en el vértice y no sirve, tiene que bajar con la velocidad necesaria y el que está en la base y sirve, tiene que subir con la velocidad necesaria. En países donde hay fuertes impuestos progresivos y vemos que hay alguna movilidad social es porque están evadiendo o les ha tocado la lotería, pero dentro del sistema es imposible progresar.
Otro tema absurdo que se enseña muchas veces en las cátedras de economía es el de: competencia perfecta.  Este es uno de los absurdos más increíbles de la historia occidental. Muchos profesores que dan microeconomía, empiezan con este modelo de competencia perfecta. Uno de los supuestos del modelo de competencia perfecta es el conocimiento perfecto. Si hay conocimiento perfecto no hay arbitraje, no hay empresarios y no hay competencia. Esto es algo que debería ser borrado de los programas universitarios.
Por eso la tradición de la escuela austriaca de Hayek y Mises muestra la economía como un proceso y no como estados de equilibrio o modelos de competencia perfecta.
¿De qué depende en última instancia la comprensión de esto? Todos en teoría, quieren la felicidad del prójimo. Nadie dice en campaña: quiero hambre y pobreza para mi pueblo.
Tenemos que dejarnos de fantasías y no repetir lo que se ha venido repitiendo en los últimos 60 años básicamente en el mundo libre. Hay que prestar atención a qué significan estas instituciones que he comentado: FMI, Banco Mundial…   hay que ver que significan esas “conquistas sociales” y que resultados producen especialmente para los marginados y para los más pobres.

lunes, 2 de mayo de 2011

El encarecimiento de las materias primas





 Yo creo que en este tema hay dos dimensiones que no son habitualmente tratadas:
Una de ellas es que esto indica algo sobre la inflación. Cuando hablamos de inflación,  estamos tan obsesionados por el IPC que parece que la única medida de la degradación del valor del dinero sea el aumento del IPC.  La última burbuja nos tendría que haber dado alguna enseñanza en este aspecto. El IPC es sólo una parte del deterioro del valor del dinero. Si hubiéramos medido la inflación por el peso de los activos por ejemplo, habríamos dicho que la inflación efectivamente subió durante la época de la burbuja. Este encarecimiento de las materias primas puede que nos esté dando alguna pista sobre la política monetaria y el deterioro que están consiguiendo las autoridades de las diversas monedas del mundo.
La segunda dimensión es la siguiente:
Cuando se habla del encarecimiento de las materias primas y se salta a la conclusión de que esto aumenta la pobreza ¿Por qué siempre se piensa en los que compran las materias primas y nunca en los que venden? Las materias primas son vendidas por alguien. Habría que mirar por tanto las dos caras de la moneda.

miércoles, 27 de abril de 2011

Inside Job



Hace unas semanas llamaba un oyente al programa A Fondo de Radio Inter – en el que colaboro- haciendo alusión a un documental llamado Inside Job en el que se trata la crisis económica. Tengo que decir que lo he visto y no me ha gustado. Es un documental que tiene un problema fundamental y es que desde el principio, desde su título mismo lo que presume es que esta vez sí nos van a contar la realidad y esto es precisamente lo que no cuenta. Lo que hay desde el comienzo, en el que se habla de Islandia, es la idea de que lo malo es la desregulación, lo malo es la privatización, lo malo son los Bancos privados y las empresas privadas, las multinacionales… No hay ninguna objeción a las autoridades y si hay alguna es porque dependen todas ellas de las empresas. Esta idea de que las autoridades están controladas por los Bancos y las empresas las controlan. Hay una distorsión clarísima en ese sentido: todo lo privado es lo que aparece como corrupto, por ejemplo aparece incluso la prostitución y las drogas asociadas a los Bancos privados.  Hay algunos errores técnicos muy asombrosos: se critica por ejemplo a Ronald Reagan, porque todo es políticamente correcto. El bueno es por ejemplo Soros. Aparece Strauss-Kahn perorando sobre la codicia. Por descontado sobre la codicia ajena, no la propia.  Todos los buenos son burócratas ¿Por qué se critica a Reagan? Pues se le demoniza con la asombrosa teoría conforme a la cual el intervencionismo de las autoridades norteamericanas desde los años 30 garantizó un sistema financiero estable y seguro hasta los años 80. Al señor que ha hecho este documental habría que recordarle que el 15 de agosto de 1971 pasó una pequeña cosita: estalló el sistema monetario internacional. Ni una sola palabra de esto. En realidad no explica cómo funcionan ni el sistema financiero, ni los sistemas políticos. Por ejemplo habla de Fannie Mae  y Freddie Mac y  nunca dice que eran semipúblicas. Nunca dice que las autoridades tuvieron algo que ver con esto. Al final nos quieren hacer creer que todo lo malo que ha pasado es por la gente que hacía innovación financiera.  A veces transmite esa sensación el documental, la sensación de que si no hubiera habido derivados financieros no hubiera pasado nada. Como si los derivados financieros surgieran de la nada y no tuvieran que ver  con la expansión monetaria generada por el sistema monetario que es público y depende de las autoridades. Aquí no se explica nada de eso. Por tanto no es un documental correcto, es un documental políticamente correcto.

lunes, 18 de abril de 2011

¿Fue sorpresa la crisis?





La crisis económica que vivimos fue una sorpresa para por así decirlo el cuerpo doctrinal ortodoxo. Por el contrario, esta crisis no ha supuesto tanta sorpresa para aquellos que nos hemos educado en la escuela austriaca de economía y hemos leído desde hace mucho a Mises, Hayek y a otros. Yo diría que la explicación de lo que ha sucedido no tiene explicación posible para el público: no hay teóricos que hayan aparecido para darles una explicación plausible de por qué ha ocurrido todo esto, pero claro que existen raíces para explicar que ha pasado y cuáles son las soluciones. Digo que esta crisis  no ha sido tanta sorpresa para los que conocemos la escuela austriaca, porque ya a principios del 2000, era fácil observar cuál era el crecimiento de la cantidad de dinero que había en circulación, no solamente en EEUU, también en Europa.  Hay que tener en cuenta que esas son las dos unidades -por así decirlo- de consumo y también de producción más importantes que hay en el mundo. En cuanto se empezó a percibir que las cantidades de dinero en circulación aumentaban a tasas mayores del 10% e incluso alcanzaban el 15% cualquiera podía entender que todo el crecimiento económico que se iba a producir a lo largo de los  años que venían, iba a estar fundamentado de forma fundamental en deudas a corto plazo, es decir, en la capacidad de los Bancos comerciales de crear dinero artificial, de crear depósitos. Esto es un hecho sobre el cual ya nos previno Mises en la Teoría del dinero y el crédito. La posibilidad de que  los Bancos que operan con un tipo de contrato muy especial, que es el tipo de contrato de reserva fraccionaria, que les faculta para recibir depósitos e inmediatamente prestarlos, hace posible que los Bancos creen un medio de pago que en realidad es una deuda.  En el momento en que en la economía puede haber algún problema, esos medios de pago no valen nada, porque son deudas que nadie va a poder devolver. El crecimiento muy acelerado de la masa monetaria anticipaba que lo que estaba pasando es que el dinero que crecía en la economía era principalmente deudas a corto plazo, por lo tanto existía el peligro muy cierto de que en algún momento las circunstancias económicas no fueran tan buenas y de repente ese sistema, todo ese castillo de naipes montado sobre deuda, se desmoronara sobre los Bancos y por tanto sobre el público.

domingo, 17 de abril de 2011

¿Está en crisis el capitalismo?



Esta es una pregunta muy típica y que en mi opinión se hace de tal manera que se culpa al capitalismo de esta crisis, al menos es lo que yo percibo cuando se pregunta esto. La respuesta es clara: el capitalismo no está en crisis. No es esta una crisis del capitalismo, es una crisis del intervencionismo de los gobiernos. El FMI documenta 124 crisis financieras en los últimos 30 años y cuando se pone a analizar cuál es el común denominador de todas ellas, encuentra que es un manejo macroeconómico irresponsable. Es el Estado el que maneja la macroeconomía a través del gasto público, a través de provocar o no déficit fiscal,  a través de controlar o no los tipos de interés y el tipo de cambio… lo que estamos experimentando en estos momentos es la crisis 124. Cuando uno analiza las causas fundamentales de esta crisis, uno encuentra el epicentro de ese tsunami financiero –como lo calificó el nefasto Alan Greenspan-  en la intervención de los Bancos Centrales, incluida la Reserva Federal, con su política de lanzamiento artificial a la baja de los tipos de interés y eso fue lo que nos condujo a la crisis que estamos viviendo. Por tanto, esta crisis tiene exactamente el mismo origen que las 123 anteriores: un gasto público llevado a niveles irresponsables, un déficit fiscal financiado con emisión monetaria sin respaldo y los responsables de esto son los Bancos Centrales que manipulan los tipos de interés.
Hay gente que incluso reconociendo todas estas intervenciones de las autoridades, suman a su discurso que la culpa fue de la ambición desmedida por ejemplo en Wall Street o de la codicia de los banqueros. Y de nuevo hay que decir que la crisis es consecuencia de cosas que independientemente no hubieran provocado lo que estamos viendo, pero que cuando todas esas cosas se juntan forman lo que podría llamarse una tormenta perfecta. Frente a esa -tan pregonada por algunos- codicia o avaricia de los empresarios, tenemos a la política, que ¡Oh casualidad! Nunca es culpable de nada para esa gente.  Cuando el gobierno de EEUU inyectó una serie de liquidez por ejemplo, o cuando el Congreso de EEUU crea un marco institucional que favorece la vivienda barata, induce al sistema bancario no a canalizar los préstamos a sectores productivos, sino a gente que no tiene los ingresos suficientes para poder pagar una casa en el momento en que los tipos de interés vuelven a  subir.  Entonces ahí hay una serie de cosas empujadas por gobiernos que nos han llevado a esta crisis. La crisis ocurre cuando la tendencia del tipo de interés inevitablemente se revierte, la Reserva Federal vuelve a subir tipos, el crédito se vuelve más caro y una persona que tenía un crédito a una tasa baja, ahora se encuentra con que la tasa es más alta, no puede pagar y consecuentemente todos los créditos y todos los instrumentos que se crearon alrededor de esas garantías hipotecarias, se reducen de precio y comienzan las pérdidas y las quiebras bancarias. Si a mí me preguntaran  en qué nivel está el tema de la codicia o la avaricia, yo lo pondría muy abajo en el nivel de responsabilidades. La responsabilidad es fundamentalmente de los gobiernos y de los Bancos Centrales con su política de tipos de interés baratos. Si quitas eso y dejas la presunta avaricia y la supuesta codicia, no hay crisis, porque no existe la clave que nos ha llevado a la misma.  Tiene que haber un detonante que sólo el gobierno lo puede hacer, para que se produzca una crisis de esta índole. 

miércoles, 13 de abril de 2011

Campa y los pisos




El Secretario de Estado de Economía ha dicho que no aconseja a los padres que dejen a sus hijos un piso, que es más conveniente dejarles una buena educación. Hace muchos años uno de los grandes pensadores del Siglo XX, Premio Nobel de Economía que se llamó Hayek, escribió un último libro sobre la historia del socialismo en el sentido lato, en el sentido del intervencionismo. Hayek buscó una palabra para resumir el espíritu intervencionista y la palabra que se le ocurrió fue: arrogancia. Es que son muy arrogantes. Siempre se creen que saben mejor que los ciudadanos lo que tienen que hacer ellos con su dinero. Si la gente invierte en España en vivienda alguna razón habrá. Igual tiene que ver con los impuestos, con la falta de movilidad laboral, con cosas relativas a la intervención… ¿Por qué tiene que venir el señor Campa a decirle a la gente lo que tiene que hacer? Sobre todo elegir entre lo inmobiliario y la educación ¡Pero si son precisamente las dos cosas en las que los españoles invertimos! ¿O acaso tenemos alguna razón para dudar de que los españoles nos estemos preocupando del futuro de nuestros hijos? Eso no es mirar la realidad.

martes, 12 de abril de 2011

Islandia





Este es un caso muy interesante, porque se está convirtiendo en una especie de bandera de las alternativas a la crisis. Se supone que hay un pueblo y un gobierno valientes que lo que hacen es impedir que paguen la crisis los ciudadanos, castigan a los Bancos y por tanto, por fin tenemos un gobierno que no es como los demás. Todo esto es profundamente falso. Islandia está lejísimos de haber sido un país liberal, de hecho ha sido siempre uno de los países con impuestos más altos, tiene una economía tan intervenida como la nuestra y por descontado también los Bancos y la política monetaria ¿Qué diferencia a Islandia?: que lo que están haciendo allí es una especie de default, fundamentalmente porque la deuda había sido emitida en moneda extranjera. Con lo cual es complicado devolverla cuando se te devalúa la moneda local, que es lo que pasó con la moneda de Islandia. Por tanto la idea de que los islandeses no rescatan a la Banca porque son valientes defensores de sus ciudadanos, es mentira. No rescatan a la Banca porque no pueden. Dada la devaluación de su moneda local, simplemente no hay dinero para eso. Por lo que han optado es por trasladar el coste a los ciudadanos extranjeros, que eran los titulares de esas deudas denominadas en euros por ejemplo y que ahora los islandeses no quieren pagar. Esto no quiere decir que todo esto no tenga costes, claro que tiene costes, en primer lugar para los señores que no van a cobrar y después para los islandeses también tendrá costes, ya que les puede costar mucho volver a tener crédito, ya que los señores y señoras del extranjero se  pensarán con mucho cuidado volver a prestar a unos señores que no les devuelven el dinero.