En el día de hoy nos hemos enterado de las cifras reales de déficit en las cuentas públicas que supone un 8,51%. En primer lugar hay que hablar de lo que no se hizo para no volver a cometer los mismos errores. Lo que no se hizo es moderar el gasto en todos los niveles de la Administración como vengo defendiendo desde siempre. Lo que no se hizo fue prever un crecimiento realista de la economía. Era completamente imposible dadas las circunstancias que España creciera al 1,3% debido tanto a consumo interno como a exportaciones. Además lo que no puede ser es que se haya producido una desviación de tal calibre en las Comunidades Autónomas, encabezadas por Castilla La Mancha cuyo nuevo gobierno se ha encontrado con una terrible herencia. En segundo lugar ¿Qué es lo que hay que hacer?: Austeridad. La austeridad es dinámica, porque en el pecado llevamos la penitencia. Si hay que emitir mucha deuda cada vez generamos más efecto crowding out. Por tanto lo que hay que hacer es ser muy austero. Lo que hay que hacer es reducir significativamente los gastos a todos los niveles de las Administraciones Públicas. Hay que hacer ajustes. Los ajustes no son malos. Todo depende de cómo se hagan y se repartan. El problema es que los políticos cuando hablan de ajustes siempre están pensando en que recaigan sobre los ciudadanos, no sobre su parte. Hay que tocar todo el presupuesto de gasto público y todo lo que está fuera del presupuesto de gasto público también: privatización de empresas públicas, entes y organismos autónomos… todo se tiene que reducir. Cuando Soraya Sáenz de Santamaría comentaba esa compresión de todos los organismos de vigilancia y de competencia en uno solo es que no solamente son consejeros, se ahorra en secretarios, administrativos, chóferes… es decir, en todo. Y hay que hacer un ajuste en el número de empleados públicos. Es decir, el sector público se tiene que reducir. Para esto necesitamos que se pongan de acuerdo las Comunidades Autónomas. Observo por el Plan de pago a proveedores que parece que las Comunidades Autónomas son un ente que está ahí en la nube y que solo se toca a los Ayuntamientos. Como con las Comunidades Autónomas no se pueden dar unas normas iguales y genéricas por parte del Estado, entonces se dice que eso se hablará en el Consejo de Política Económica y Financiera. Me parece que hay que hacer algo en ese aspecto. Volviendo a los ajustes es verdad en cierto modo lo que ha dicho De Guindos cuando habla de que es importante el crecimiento en la economía. No cabe la menor duda. Ahora mismo es importante el crecimiento en la economía porque lo importante es fijarse en el lado de la oferta, en el lado de las rentas de los individuos, en la producción. Esa es la parte importante. Y para recomponer eso hay que recomponer partes de la economía: fundamentalmente ahorro, endeudamiento e inversión y no fijarse tanto en el lado de la demanda. Lo que nos pasa a veces a los economistas es que miramos exclusivamente las líneas de cómo evoluciona el PIB y las líneas de cómo evolucionan las demandas agregadas principalmente consumo y gasto público y como vemos que son prácticamente iguales decimos: ya está. Pero esa igualdad proviene de una concepción contable, hay que mirar qué es lo que hay debajo. En última instancia sí que habrá que impulsar el consumo pero impulsando las rentas de los individuos. El consumo no se puede volver a impulsar dando de nuevo financiación a tutiplén o volviendo a meter gasto público a tutiplén para empeorar más la situación. Cuidado con insistir en esto. El problema es la recomposición de la otra parte. Creo que los ajustes en este sentido son importantes y creo que ha habido un error por parte del gobierno en presentarse públicamente como peticionarios de: hágame usted una rebajita en las condiciones. Esto se puede y se debe hacer, pero con otros mecanismos y por debajo. No se debe hacer públicamente, ya que quedamos en mala situación respecto a los que tienen perspectivas sobre nosotros.
lunes, 27 de febrero de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
La caída de los Bancos en la Bolsa
El papel de las ventas a corto ha sido exagerado en estos últimos tiempos y yo pienso que hay problemas mucho más de fondo que la autorización de las ventas a corto, coincidiendo además con la comparecencia de Luis de Guindos en el Congreso para presentar la reforma financiera. Los problemas de fondo tienen que ver con la crisis ¿Qué esto le va a costar dinero a los contribuyentes? Pues claro. Tenemos un sistema financiero que está sumamente intervenido y parte de las reglas del juego es precisamente esa, que intervienen en todos los casos ¿Cuánto nos va a costar? Pues no lo sabemos. Para estimar cuánto nos va a costar tenemos que saber cuándo va a terminar, cuándo se acaba el proceso. Esta historia de sanear una y otra vez ¿Cuándo finaliza y se dice que ya está todo sano? A partir de ahí se puede ponderar lo que ha significado el coste del rescate. Yo creo que esto está impactando sobre la Banca no por casualidad, sino porque hay dos problemas: el primero es la burbuja de la deuda privada, esto se generó en los años de la expansión. El problema se resolvió malamente como se está viendo ¿Qué significa todo esto de la reforma financiera y toda esta cuestión de la provisión de los Bancos? Son burbujas creadas por la deuda privada. Ese es un campo de problemas que hay que resolver. Pero sobre esto se mete el problema de la financiación pública. Por tanto las cosas se complican porque son dos. El hecho de que sanees los Bancos a partir de este tipo de provisiones pensando en burbujas, en créditos impagables, inversiones imposibles, en suelo… es una línea problemática. Es posible además que tengas que añadir otra: ¿Qué pasa con la deuda pública? Los Bancos funcionan también como prestamistas del gobierno, que a su vez les da dinero a través del Banco Central. Entonces son dos circuitos que no es que sean totalmente separados, porque como sabemos si hay este sistema bien se pueden socializar las pérdidas de la deuda privada. La deuda privada puede pasar a ser deuda pública y sumarse. Eso lo que me parece es que hace generar tensiones en la Banca y no me extraña que se refleje por ejemplo en sus cotizaciones bursátiles.
martes, 14 de febrero de 2012
Reforma laboral
Me voy a permitir una licencia de una incorrección política extraordinaria: se están echando los trastos a la cabeza los socialistas con los populares y la pregunta es: ¿Cómo sería la reforma laboral si en lugar de haber ganado Rajoy hubiese ganado Rubalcaba con los mismos votos? Pues sería muy parecida. Tenemos antecedentes de cosas que han hecho los socialistas a la hora de reformar el mercado de trabajo. Si vamos a hablar de enfrentamientos con los sindicatos ninguno fue tan brutal como el de septiembre del 88. A mi me parece que la cosa va por otro lado. Es que cada cual está donde está. Estar en la oposición y hablar como se ha hablado de “agresión contra los trabajadores” es de risa. 5.300.000 parados y los socialistas se permiten el lujo de hablar de agresión contra los trabajadores. No hay nada más agresivo contra los trabajadores que ese dato y el mismo tuvo lugar bajo un gobierno socialista. Me parece que también se equivocan en el PP cuando se habla de esta reforma como un cambio revolucionario. Yo no lo veo. Creo que es una reforma previsible. Los políticos se van moviendo conforme van viendo como está la opinión pública y a estas alturas seguir diciendo que tener el coste de despido improcedente más alto de Europa es un derecho para los trabajadores y que es muy bueno y que si lo bajas a 33 por despido improcedente es un ataque al trabajador, no tiene mucho fundamento. Cada vez hay más consenso en el sentido de que nuestro mercado de trabajo simplemente no funciona porque está muy regulado e intervenido. Tanto los costes de despedir, como los costes de contratar. Es verdad que aquí se ha puesto el foco en evitar que desaparezcan las empresas. Efectivamente, eso es lo que hay que conseguir. Hay que intentar impedir el desastre que ha sucedido. Cientos de miles de empresas han debido cerrar porque no se pueden ajustar, y no se pueden ajustar por los costes que tienen. Si rebajas los costes obviamente facilitas el ajuste, de tal manera que puedes conseguir que una empresa que puede que fuera a cerrar, ahora se mantenga con la mitad de la plantilla ¿Qué es una pena y una desgracia que la mitad de la plantilla sea despedida? Pues sí, pero la otra mitad se queda contratada. Eso pasa en una empresa que puede reajustarse porque tiene un marco legal más favorable. Otra cosa que no hace la reforma es acabar con la dualidad. Sigue existiendo la dualidad. Lo único que se hace es estrechar un poco el abanico. Teníamos un enorme abanico a la hora de las indemnizaciones por despido, que iban desde 45 días a 8-9. Este abanico se va estrechando un poco, pero no es en absoluto acabar con la dualidad. Tampoco se tocan los grandes privilegios que tienen los sindicatos a la hora de recibir financiación pública. Para cursos por ejemplo o para otras cosas. Y también hay que comentar el mensaje que lanzan los sindicatos y la izquierda. Una y otra vez plantean las relaciones económicas como relaciones de incompatibilidad y de enfrentamiento. Dicen: Todo el poder es para los empresarios. Como si el interés del empresario fuera en esencia incompatible con el interés de los trabajadores. No se de donde viene eso. Supongo que es de una herencia de ideas socialistas decimonónicas que llevan a pensar que no puede haber un beneficio para el empresario que no tenga a su vez como contrapartida un beneficio para el trabajador. No es así. Lo que suele suceder, es que los intereses de los empresarios y los trabajadores más o menos se mueven al unísono. La prueba es que cuando los empresarios ganan dinero y la economía prospera, sube el empleo y los salarios. Lo hemos visto en la larga década expansiva. Y al revés, cuando se da la vuelta a la tortilla y nuestra economía empieza a frenarse en 2007 y cae en 2009 los intereses de ambos se vieron perjudicados. Pero una y otra vez lanza la izquierda esta falsedad que en el fondo es bastante despreciativa para los trabajadores. Como si los trabajadores si no tuvieran la coacción legislativa y política estarían en manos de los mercados, del capitalismo y de todas estas cosas. Por tanto respecto a la reforma laboral, era tan mala la situación de nuestra regulación laboral que era muy difícil empeorarla y el gobierno en mi opinión no la ha empeorado.
viernes, 3 de febrero de 2012
Reforma financiera
No se puede decir que esté muy sorprendido. Se sabía que había un problema con los riesgos inmobiliarios ¿Y qué hace este plan? Pues una especie de escala forzando a la Banca a que provisione tanto más cuanto más cerca de la tierra esté. Si estás cerca del suelo tienes el 80%. Parece razonable que cuanto más cerca del suelo más. El paso siguiente es para las viviendas o las promociones que están a medio construir y el siguiente es para las que ya están construidas y no se pueden vender. Hasta ahí todo me parece razonable como digo. Todo esto hay que decir que por descontado se cae si la economía no crece. Y hay un punto a tocar: ¿Por qué nadie está pensando que igual eso de tener Bancos cada vez más grandes puede no ser bueno? Aquí todo el procedimiento es: sacamos esto y entonces vamos a forzar a que haya fusiones. Se está tomando como una verdad revelada que los Bancos fusionados son mejores que los Bancos sin fusionar ¿Dónde está la teoría que avale esto? Se supone que los Bancos que importan, como cualquier empresa que importe, es el Banco sólido, el Banco eficiente o el Banco rentable, pero no el Banco grande. Si tu promueves la fusión es que estás pensando que es mejor el Banco grande que el pequeño y como digo no hay teoría que avale esto.
jueves, 2 de febrero de 2012
Los Bancos y Botín.
Hay que recordar siempre que La Banca no funciona ni en nuestro país ni en ningún país del mundo bajo un sistema de economía privada de mercado. La Banca es un sistema extraordinariamente regulado desde que se instauró este sistema conforme al cual un organismo público llamado Banco Central – que es del Estado- regula por completo la actividad bancaria, garantiza los depósitos y a cambio supuestamente iba a evitar los problemas. Es habitual alegar que desde que hay Bancos Centrales han desaparecido las famosas carreras bancarias, que se llamaban así porque antes la gente literalmente corría a la Banca para conseguir recuperar su dinero, sus depósitos o su oro en la época del patrón oro. Estamos hablando de sistemas muy intervenidos y por tanto hay que tener muchísimo cuidado con las reformas. Yo tengo una ya vieja consigna, que consiste en que procuren no empeorar las cosas. Mi sensación es que en esencia vamos a estar ante un sistema que va a funcionar más o menos como funciona hasta ahora. Aquí no va a haber reformas verdaderamente importantes, ni en España ni en ningún otro país. Y la idea de que vamos a un sistema donde las crisis financieras o bancarias van a quedar sepultadas en el pasado, es una idea que yo no me creo, ya que veo que las reformas en nuestro país y en los demás van más o menos en la misma dirección: un poquito más de capitalización, un poquito más de lo que sea… pero yo no creo que haya reformas de fondo. Y en cuanto a lo que ha dicho Botín, hay un aspecto que me parece muy bien:
La idea de no defender el mantenimiento de las empresas en todas las circunstancias. Puede que no haya que fusionar Bancos, puede que lo que haya que hacer es cerrarlos, que es lo que pasa con las empresas que no son capaces de ser bien gestionadas o de adaptarse.
sábado, 28 de enero de 2012
El paro y las horas extras
Estoy escuchando en los últimos tiempos algún discurso que va en la senda de querer prohibir las horas extras. Esto es una vieja falacia que se repite de cuando en cuando. Está vinculada con la idea de que hay que reducir la jornada laboral para aumentar el empleo. Esto forma parte de lo que se llama la falacia de la suma fija. Esto es creer que el empleo es algo que está fijo y entonces si yo trabajo una hora más en mi empresa estoy impidiendo que otra persona trabaje. Este análisis es simplista y equivocado. El trabajo o la riqueza no son una suma fija, pueden aumentar o disminuir. Los criterios por los cuales aumentan o disminuyen tienen muchísimo que ver con las regulaciones y los costes que imponen las autoridades. El paro no es una tragedia como si fuera un tsunami. El paro no depende de fuerzas incontroladas, ni de la naturaleza, ni de Dios, ni tampoco de la sociedad. El paro es un hecho político. El paro es debido a la política, a la legislación, a las intervenciones que han lastrado nuestro mal llamado mercado laboral durante las últimas décadas. Es verdad que somos herederos del franquismo, somos herederos de un mercado terriblemente regulado microeconómicamente, que era la característica del franquismo. Eso se ha intentado desregular relativamente mal y pasteleando. Pero la responsabilidad es de los políticos y en la medida en que no lo reconozcan me da la sensación que se avanza poco. A la hora de decir que van a luchar contra el paro, deberían tener en cuenta que los que van a luchar contra el paro son los que lo han provocado. Son las autoridades las que tienen responsabilidades enormes en este sentido. Y hay que decir que claro que hay una vinculación entre las estadísticas de empleo y desempleo y el ciclo económico, sin embargo esta relación no es la única explicación. No basta con decir que aquí hay que crecer porque si se crece se crea empleo. Esto no es cierto, porque se puede demostrar que hay otros países donde se decrece más menos como aquí y la destrucción de empleo no es tan grande. Al mismo tiempo se incurre en la falacia de que como hay tanto paro entonces las medidas de ajuste del sector público tienen que retrasarse. Yo creo que este análisis que está enormemente extendido en todo el arco político, es un análisis insuficiente. Dan la sensación de decir que los políticos van a cuidar lo social, la fractura social… la fractura social la han provocado. La cifra de 5.273.600 parados es la fractura social y eso es lo que han provocado los políticos. Por lo tanto decir que como ahora tenemos este paro entonces todas las medidas de disciplina fiscal van a a tener que ser demoradas, me parece que es un análisis que hay que refutar o al menos matizar, porque el retraso en tomar medidas o el adoptar medidas malas, como por ejemplo subir los impuestos no es neutral en términos de empleo o de crecimiento económico.
jueves, 26 de enero de 2012
Previsiones y reformas
Algunas de las cosas que ha dicho el gobierno pueden sonar lógicas. Todo lo que están diciendo de que debido al nuevo cambio de marco económico en Europa puede suceder que Bruselas reconsidere tanto las previsiones en conjunto para 2012-2013 como por descontado el déficit asociado a dichas previsiones, se puede decir. Pero el gobierno español, debería fijarse en lo que él debe hacer internamente. La salida de la crisis no depende de Europa, depende de nosotros. Que volvamos a ser creíbles y que volvamos a tener un papel importante y un peso específico en Europa, va a depender de lo que nosotros hagamos con nuestra economía y el cumplimiento de los compromisos que todos los países han adquirido como consecuencia de su pertenencia a una moneda única. No por un Tratado u otro, el mero hecho de pertenecer a una moneda única, exige una serie de mecanismos y de leyes económicas que hay que cumplir. A mi todo esto a lo que me está sonando es un poco a como que no hubiese habido ni elecciones, ni cambio de gobierno, ni nada. Es decir, estoy escuchando por un lado: compromiso con el déficit, compromiso con el gasto… y por otro lado no estoy viendo nada de esto. Rajoy ha presumido de los 15000 millones que nos metieron ya el 30 de diciembre como consecuencia de los dineros que van a ingresar de más y los gastos que van a hacer de menos. Son 15000 millones de euros. Estaba presumiendo Rajoy de eso y del acuerdo en materia salarial al que han llegado Sindicatos y Patronal delante de la Señora Merkel. Todas estas cosas de las que estaba presumiendo Rajoy a mi me llevaban a pensar que no son nada. Esto para la situación real que tiene España es volver a Zapatero. Zapatero no quería ver la situación de España. La situación real de España requiere medidas mucho más drásticas. Muchas de estas cuestiones, reformas y medidas es un disparo de una sola bala, es decir, o lo haces en profundidad y correctamente o si no hay que olvidarse, tenemos lío para otros 4-5 años. Estamos otra vez como estábamos antes de las elecciones. No nos engañemos, seguimos estando en periodo electoral. Las elecciones no han terminado, ya que en dos meses hay unas decisivas. Las estrategias económicas tienen que ser encuadradas dentro de esa gran estrategia política. Ni chicha ni limoná -en una expresión poco técnica- es lo que hace ganar las elecciones frente a un electorado fundamentalmente solidario y socialdemócrata como es el andaluz. Están justo en el borde, no saben si van a ganar por mayoría absoluta. Otro paso a investigar es el de pasar de una predicción de consenso de que la economía española decrecería a un -0,3, -0,5% y de repente se da la cifra de un decrecimiento del -1,7, -1,9%. Teníamos un consenso sobre una caída que no es un buen panorama ni mucho menos: -0,3, -0,4% y de ahí hay un escalón hacia abajo al -1,7% ¿Por qué sucede eso? Sucede porque se incorporan variables cualitativas que además se nos ofrecen sin rangos de variación y de fiabilidad y se colocan las expectativas en la peor parte del tramo. Es decir, se sesgan las expectativas de variables cualitativas hacia lo peor posible ¿Por qué? Pues me temo que puede ser para que el gobierno tenga un argumento de presión a la hora de demostrar que no es viable una reducción al 4,4% en doce meses. Hay que decir que es viable reducir el déficit al 4,4% en este ejercicio con seguridad. La fórmula para salir que debería estar aplicando este gobierno es:
-Reducción drástica del gasto público. Fundamentalmente todo el gasto en transferencias, en consumo… sobre todo esas transferencias que van del conjunto de los ciudadanos a grupúsculos. Solo hay que mirar cualquier ministerio y siempre hay transferencias de este tipo.
- Reducción de los impuestos para aliviar la carga del ciudadano y que pueda de paso ir recomponiendo el enorme deterioro que tiene en sus ahorros y en sus cuentas.
Y reformas drásticas en la economía que reduzcan costes de todo tipo. Reformas en todos los sectores.
Solamente entre las 4.400 empresas públicas que hay ahora mismo en España, no hubiera hecho falta subir los impuestos. Hay una reducción en torno a 20.000 millones de Euros. Si tú dices se acabó, el Estado no puede tener empresas, organismos y entes públicos, incluidos los de comunicación por descontado, no hay necesidad de aumentar impuestos. Cuando digo el Estado, digo todas las Administraciones. Ya sé que eso es echar a gente a la calle, es gente que se mosquea… a la gente le molestaría que le quitasen el tranvía de su Ayuntamiento que está teniendo pérdidas, el polideportivo… pero esto son cosas en las que no tiene que estar metido el Estado. Si quieren impulsar esto y quieren hacerlo, deben pedir nuevos ingresos para llevar a cabo eso y decírselo a la gente y cobrar los impuestos correspondientes. Si alguien quiere tener una política de este tipo que haga eso, pero lo que no puedes hacer es quitar dinero de determinadas cosas para llevártelo a otras cosas. Esto tiene que empezar a reorganizarse. Las reformas en el gasto han sido muy tímidas. Es importante transmitir que hay otra forma de hacer las cosas. Es decir, que sí es posible reducir el gasto en una serie de partidas que suman una cuantía mucho mayor de los 15000 millones. Yo estoy de acuerdo en que una reducción drástica del gasto público va a suponer a corto-medio plazo un shock de destrucción de actividad y de destrucción de empleo. Pero a medio-largo plazo eso se recompone mucho. Tanto el sistema en el que se está moviendo y realizan los acuerdos y las transacciones la gente, la economía, como también mejora la eficiencia, los ahorros de la propia gente. Es devolverle dinero a la gente a sus bolsillos que luego con ese dinero en el futuro van a hacer cosas que crean oportunas y que crean eficientes. Es mentira esto de que un Euro de gasto público es equivalente a un Euro de gasto privado. No, porque cada Euro que gasta el Estado tiene dos problemas: un primer problema de información. El Estado no tiene información ni de cuáles son las preferencias, ni de cuáles son los objetivos, ni de cuáles son las prioridades de la sociedad. No los tiene, son sus objetivos. Objetivos políticos. Y son objetivos que atienden a grupos de presión.
Y por otro lado es un problema de que ese dinero es un dinero que hay que mirar el coste de oportunidad. Es decir, ese Euro habría que mirar no solamente lo que cuesta en invertirlo por ejemplo en un AVE, sino que es lo que yo estoy dejando de hacer en conjunto en la economía en términos privados y qué planes de inversión, de gasto, de lo que sea, se está quitando a los individuos privados para realizar esto.
A medio – largo plazo la economía ganaría con una reducción sustancial del gasto público.
-Reducción drástica del gasto público. Fundamentalmente todo el gasto en transferencias, en consumo… sobre todo esas transferencias que van del conjunto de los ciudadanos a grupúsculos. Solo hay que mirar cualquier ministerio y siempre hay transferencias de este tipo.
- Reducción de los impuestos para aliviar la carga del ciudadano y que pueda de paso ir recomponiendo el enorme deterioro que tiene en sus ahorros y en sus cuentas.
Y reformas drásticas en la economía que reduzcan costes de todo tipo. Reformas en todos los sectores.
Solamente entre las 4.400 empresas públicas que hay ahora mismo en España, no hubiera hecho falta subir los impuestos. Hay una reducción en torno a 20.000 millones de Euros. Si tú dices se acabó, el Estado no puede tener empresas, organismos y entes públicos, incluidos los de comunicación por descontado, no hay necesidad de aumentar impuestos. Cuando digo el Estado, digo todas las Administraciones. Ya sé que eso es echar a gente a la calle, es gente que se mosquea… a la gente le molestaría que le quitasen el tranvía de su Ayuntamiento que está teniendo pérdidas, el polideportivo… pero esto son cosas en las que no tiene que estar metido el Estado. Si quieren impulsar esto y quieren hacerlo, deben pedir nuevos ingresos para llevar a cabo eso y decírselo a la gente y cobrar los impuestos correspondientes. Si alguien quiere tener una política de este tipo que haga eso, pero lo que no puedes hacer es quitar dinero de determinadas cosas para llevártelo a otras cosas. Esto tiene que empezar a reorganizarse. Las reformas en el gasto han sido muy tímidas. Es importante transmitir que hay otra forma de hacer las cosas. Es decir, que sí es posible reducir el gasto en una serie de partidas que suman una cuantía mucho mayor de los 15000 millones. Yo estoy de acuerdo en que una reducción drástica del gasto público va a suponer a corto-medio plazo un shock de destrucción de actividad y de destrucción de empleo. Pero a medio-largo plazo eso se recompone mucho. Tanto el sistema en el que se está moviendo y realizan los acuerdos y las transacciones la gente, la economía, como también mejora la eficiencia, los ahorros de la propia gente. Es devolverle dinero a la gente a sus bolsillos que luego con ese dinero en el futuro van a hacer cosas que crean oportunas y que crean eficientes. Es mentira esto de que un Euro de gasto público es equivalente a un Euro de gasto privado. No, porque cada Euro que gasta el Estado tiene dos problemas: un primer problema de información. El Estado no tiene información ni de cuáles son las preferencias, ni de cuáles son los objetivos, ni de cuáles son las prioridades de la sociedad. No los tiene, son sus objetivos. Objetivos políticos. Y son objetivos que atienden a grupos de presión.
Y por otro lado es un problema de que ese dinero es un dinero que hay que mirar el coste de oportunidad. Es decir, ese Euro habría que mirar no solamente lo que cuesta en invertirlo por ejemplo en un AVE, sino que es lo que yo estoy dejando de hacer en conjunto en la economía en términos privados y qué planes de inversión, de gasto, de lo que sea, se está quitando a los individuos privados para realizar esto.
A medio – largo plazo la economía ganaría con una reducción sustancial del gasto público.
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