Yo no entiendo muy bien a Mario Draghi ni todo
lo que ha sucedido. Debe ser que no hablo italiano. Ahora Draghi nos sale con que como el tema de
la prima de riesgo soberana puede aceptar negativamente los canales de
funcionamiento por los que actúa la política monetaria, que sí es cosa del BCE,
entonces él va a actuar. Y esto ¿Por qué
no lo ha pensado antes? Entiendo que ha
debido haber algún tipo de maniobra detrás.
Supongo que los encuentros que ha tenido el Ministro de economía español
con los respectivos homólogos alemán y francés han tenido algo que ver y ha
habido algún tipo de mensaje al BCE.
Ahora se puede acudir a la financiación de la deuda pública de los
países, directa o indirectamente, cosa que se ha hecho en el pasado. Esto que están proponiendo
es en el fondo una actuación directa. Han encontrado la vía de escape. En
realidad esa vía es la que los mercados han dicho: es verdad, hay una vía que
es real por la que el BCE no está limitado por su mandato ¿Cuál ha sido esa
vía? Decir que el Mecanismo de Estabilización Europeo actúe como un Banco
pidiendo prestado al Banco Central y que el Banco Central libere cuanto sea
necesario. Por lo tanto no tiene ya un
límite de 500.000 millones en el Fondo para prestar a los países, ahora el BCE
es el que maneja y el que hace la pasta.
Entiendo que eso es lo que ha aplacado al mercado. El haber dado con ese
mecanismo. Pero entonces por qué acudir
en ayuda de la financiación de los países, que eso sí estaba muy prohibido
desde el primer plan de inicio de la construcción de todo el sistema del euro y
no ha acudido en la ayuda a la financiación de las entidades financieras, que
eso sí es cosa del Banco Central. Nos habríamos
evitado una buena parte de todos estos ataques últimos con el mercado inquieto
de que podía afectar a nuestro endeudamiento o a nuestra capacidad de
financiación si hubiera sido el BCE quien hubiese de alguna manera liberado
algo más a los Bancos franceses, italianos, españoles… a quien hubiera necesitado
dinero. Entiendo también que el BCE no
se fie y diga: es que estos van a entrar otra vez en el bucle. Les doy la pasta, estos compran Bonos de los
países soberanos… estamos en lo de siempre: los gobiernos no hacen nada. Yo eso
lo entiendo, pero entonces búscate algo
para asegurarte que no va a ser así o dilo: hasta que usted no me demuestre que
realmente está reduciendo su endeudamiento y está tomando medidas para que esto
no entre en el bucle de nuevo, yo no se lo
doy. Eso hubiera tenido lógica. Pero a todo este ir y venir no le encuentro ninguna
lógica.
viernes, 27 de julio de 2012
viernes, 20 de julio de 2012
El viernes negro
Lo primero que me gustaría aclarar en contra
de algunas de las cosas que se escuchan es que romper la paridad dólar- Peso
argentino o austral o lo que fuese en aquel entonces, ya que empezaron a cambiar
de moneda, vimos el resultado que dio en Argentina: un descenso de su PIB del 14-18% en un solo
año, un empobrecimiento de la población argentina brutal, hasta el punto de que
hubo regiones en la zona norte donde determinada población, fundamentalmente
niños y gente con problemas de salud morían. Morían de inanición. Esto ha
ocurrido históricamente en nuestras sociedades, la gente moría en la calle de
inanición, afortunadamente hemos evolucionado en este sentido. Pues Argentina
volvió a eso. En el 2001 en unos pocos meses hubo varios muertos en las
trifulcas callejeras. Salirnos del euro con consecuencias tan brutales creo
firmemente que hay que evitarlo. En lo
que se refiere al comportamiento de distintos miembros del gobierno, debo decir
que deja mucho que desear. Margallo se
ha equivocado cargando contra los especuladores, que recordemos una vez más que
se juegan su dinero. Montoro es inasequible al desaliento. Yo creo que las señales que han influido en
que los mercados siguen sin creerse realmente esto y por tanto siguen subiendo
la prima de riesgo y el tipo de interés son: en primer lugar que Montoro ha
anunciado que el límite de gasto aumenta un 9,2% que es la tasa de crecimiento
del gasto público que utilizó Zapatero en sus primeros años de gobierno. Y en otro término ha estado lo de Valencia.
Esto es una señal inequívoca de que efectivamente las Comunidades Autónomas
tienen graves y serios problemas. La Comunidad de Valencia en términos
relativos es la que mayor deuda tiene respecto al PIB. Creo que frente a lo que se dice, -ya que nos
han dado en el costado, en la espalda y
en el bolsillo todo lo que han podido, demostrando una vez más que los políticos
siempre van por lo fácil, que es la vía de los ingresos-, hemos visto que en
realidad el primer ajuste un poco serio -y recordemos que el gobierno antes
decía que no podía hacer más-, ha sido
el de ahora. De los 65000 millones en
dos años y pico, unos ventitantosmil
millones por año, una buena parte de esos ventitantosmil millones por año de recorte o como se quiera
llamarlo, van por el lado de los ingresos y los gastos siguen sin
ajustarse. Esto es lo que Bruselas, los
inversores, los que nos prestan… ven y no se creen. Y mientras no acotemos esto
bien y no afrontemos seriamente todos estos problemas, seguiremos sin tener
credibilidad. Es indudable que una
inyección del BCE o una compra por parte de un Fondo de buena parte de nuestra
deuda pública va a aminorar y a aligerar las cosas momentáneamente, pero en
tanto en cuanto no ataca exactamente la raíz del problema y el problema en si
mismo, simplemente nos da un poquito de espacio para respirar. Por tanto exigir
al BCE que nos compre deuda machaconamente nos puede aliviar momentáneamente,
pero esos recortes en gasto deben profundizarse muchísimo más si queremos salir
de esta. Nos
tenemos que preguntar cuál debe ser el tamaño del gasto público del Estado en
conjunto. Y sobre qué cosas debería
gastar dinero el Estado. Qué debería de atender. Yo creo que el Estado no
debería sobrepasar más del 30% del PIB y me parece ya mucho. Actualmente está en el 44%. Y creo que el
Estado está fundamentalmente para cuestiones de seguridad interior
(policía, bomberos…) seguridad exterior y justicia. Más allá de justicia y seguridad
el Estado no debe de ponerse ni a hacer
quesos, ni a fabricar carbón ni a nada de estas cosas. Todas estas cosas nos
las tenemos que preguntar y recortar gasto de verdad o tendremos muchos
problemas para salir de esta situación. Este gobierno tiene que reducir su tamaño de
gasto público más o menos del 44% al 30%.
Yo les doy alguna idea: es más que probable que no podamos estar
pagando cooperación exterior como tal. La cultura: toros, fútbol, cine, teatro…
deben ser actividades privadas que un
empresario debe de poner ahí y que la gente vaya. Y como esto otras mil cosas. Por tanto manos a la obra.
jueves, 19 de julio de 2012
España y la economía
Creo que
estamos en un mundo en España que en el ámbito de las ideas económicas es muy
excepcional. Esto no es Italia, no es Francia… aquí no tenemos una izquierda
como la italiana que tiene un Partido Comunista que se disuelve. Aquí tenemos
un Partido Comunista que sigue ahí reclamando como si fuera una idea legítima
el comunismo marxista, el leninismo. Tenemos un Partido Socialista que si bien
abandona sus ideas marxistas, no las critica.
Y luego esa izquierda que se ha hecho neoleninista últimamente, viene
acompañada por una serie de voces que justifican todo esto. Es decir, la idea esta medio bobalicona de
que uno puede redistribuir sin consecuencias, la idea de que se puede gastar a
lo largo del ciclo ya que lo que se gasta en la parte a la baja se recupera a
la alza, la idea de que uno puede más o menos pactar entre tasas de inflación y
tasas de desempleo ya que la Curva de Phillips es todavía aceptable… todas esas ideas están tremendamente
difundidas y la gente las acepta mayoritariamente. Esto es justo lo que Hayek
decía cuando se refería a “Los socialistas de todos los partidos”. Aquí todo el
mundo es socialista y lo lleva a su posición personal. Hay una mayoría de gente que piensa que la
redistribución es gratis, que la progresividad en el sistema impositivo es
gratis, que esto no tiene problemas ¿Y eso que produce? Lo que produce es una
marea de expectativas que no tienen paralelo en ningún otro país de Europa.
Existe, por descontado que a la gente en Italia o Portugal no le gusta que les
bajen los salarios a los funcionarios, pero no como aquí. La reflexión que
sería la justa de decir: ¿Mi productividad marginal está por encima o por
debajo de mi retribución? Eso aquí no se hace. Esa reflexión que es la de una
sociedad que ha asumido la racionalidad económica de una manera más o menos
generalizada, aquí no se da. Toda la
gente que ocupa estos días las calles de Madrid y de otros lugares de España y
aquellos que los justifican y los aplauden están subrayando esto:
redistribuyamos ya que esto es gratis.
martes, 17 de julio de 2012
Prima de riesgo
jueves, 12 de julio de 2012
Economía y consenso
Este es el momento para que un país deje su
tradicional ignorancia sobre la economía, para que abandone sus instintos
organicistas y nos centremos los que tenemos voz en llamar a la gente a la
reflexión económica seria. Necesitamos
hablar de política económica. Necesitamos hablar del análisis micro de los
comportamientos de los políticos. Hay
que enterarse que este es un gobierno con mayoría absoluta. Me parece que es importante saber que hay
mucha reflexión que se ha hecho en el mundo sobre esto ¿Qué quieren los
políticos? Es importante que sepamos que nuestros políticos no quieren resolver
esta crisis. Les gustaría que se resolviera, pero no es el objetivo número uno.
El objetivo es mantenerse en el poder.
Lo que hay que abandonar es una viejísima idea que viene de finales del
siglo XIX y que se debe a un sociólogo que se llamaba Max Weber que venía a
decir que los políticos se portaban de acuerdo a un espíritu de cuerpo. Yo
estoy aquí y hago el bien de mis administrados porque yo pertenezco a esto.
Nada parecido a esto. No digo que esto no exista, pero fundamentalmente lo que
los políticos quieren es permanecer en la estructura del poder ¿Qué les
interesaba a la gente que se sentaba hoy en el Consejo de Política Fiscal y
Financiera? ¿Les interesaba acabar con la catástrofe económica llevada a cabo
en distintas Comunidades Autónomas? Ni mucho menos. Hay algo a lo que muchas veces se hace
mención que a mí me pone especialmente nervioso: el consenso. Es una vez más la vuelta al consenso. La política de consenso se da en Europa como
método fundamental a partir de la II Guerra Mundial porque hay dos posiciones
coincidentes: nunca llevar las cosas al extremo. La extrema derecha es
derrotada en las Playas de Normandía y como sabemos se le sienta en Núremberg,
los comunistas aprenden que es la socialdemocracia moderada… no es el caso
español. En los últimos 8 años hemos
tenido una izquierda asilvestrada. Crean un modelo que dice: “Yo aceptaré
cualquier cosa que venga de un Parlamento nacionalista”. Esto le da la vuelta a
La Constitución de una manera nefanda para hacer realmente un cambio constitucional
que legitima la casi independencia de una comunidad autónoma que luego otras
siguen. Meten además a un grupo
terrorista en el Parlamento. Esa es la línea que ha seguido la izquierda ¿A qué
consenso se puede llegar con gente que tiene esa herencia reciente? El punto de partida es el paso final de 8
años de crecimiento del gasto público al 8,2% por año, que es único en Europa.
Es a partir de ese pico que no tiene precedentes en la Historia -habría que
remontarse al siglo XVI para ver lo que hacía Felipe II y Felipe III- y hay que decirlo. Ha sido una bancarrota no
solo institucional y política, también económica sin precedentes. A partir de
eso ¿Qué otra solución cabe? Es que no cabe ninguna. Además -vamos a decirlo
todo- el incremento del gasto público siempre introduce distorsiones, siempre
es malo. Eso se hace con el consenso de un electorado que aplaude la expansión
del gasto público ¿Qué otra cosa se le puede decir a este electorado? Señores,
el gasto público tiene que ser embridado en su dimensión autonómica y central a
niveles civilizados. Este discurso de
que todo el mundo sabe lo que hay que hacer, es un discurso que se queda a
medias. Puede que lo sepa todo el mundo, pero que toda esa gente esté dispuesta
a colaborar en un proyecto de reducción del tamaño y las funciones del Estado,
no es verdad. Por tanto esto de buscar
el consenso con gente que dice que sabe lo que hay que hacer, pero que no
quiere hacerlo, no me parece oportuno. Hay
que estar muy obnubilado por un proyecto nacionalista idiotizante para no darse
cuenta de esto, y en algunas comunidades autónomas eso se da. En general, la gente
sabe lo que hay que hacer pero no quiere hacerlo. Además en el Consejo Fiscal y
Financiero van y votan que no, incluso aunque sea gente del propio partido que
gobierna. Esto es un problema de
determinación, de decir: yo hago esto porque tengo los votos necesarios, la
legitimidad necesaria y si me quemo políticamente en el proceso de hacerlo lo hago,
pero hay que llevarlo a cabo. Hay que
hablar de los servicios públicos. En este país tenemos que decirnos mirándonos
al espejo, despacito y aceptarlo que nos vamos a empobrecer. La salida de esta
crisis es así. Por tanto, los servicios
públicos también tienen que ponerse en cuestión. Por descontado las
televisiones autonómicas, las embajadas y todo eso que nos horroriza a tantos.
Pero también la sanidad, la educación… y si la queremos de la calidad que la
tenemos, tendremos que pagar, hacer copagos.
Mientras no podamos decir eso, mientras ese tabú no caiga, malamente
podremos recortar todo lo que tenemos que recortar.
miércoles, 11 de julio de 2012
Reformas del Gobierno
Como
principio de método los economistas no deberíamos tener ninguna expectativa sobre
los políticos. Con lo cual esperar cero de ellos. Ellos tienen su propia
función y objetivo. Dicho lo cual, mi
impresión de las medidas tomadas hoy es a grandes rasgos positiva y no me he
llevado sorpresas. Cualquiera que me siga sabe que ante las numerosísimas
negaciones sobre la subida del IVA, llevo mucho tiempo diciendo que antes o
después iba a subir. Esta es la parte incompleta y peor probablemente del
paquete de medidas, ya que debería venir acompañada de una clara bajada del
IRPF y de una reducción también clara de las cotizaciones sociales. Hay que
seguir por el camino de la reducción del gasto y del sector público. Tenemos
que sentarnos y ver el Estado que nos podemos permitir, y cuando digo Estado me
refiero a todas las Administraciones del Estado. Tenemos que sentarnos y pensar
qué debe y qué no debe hacer la Administración. No podemos tener una economía
que subsidie el paro en vez de incentivar y facilitar la creación de empleo. Ha sido la primera vez que se ha empezado a
afrontar el problema, aunque falta el gasto autonómico, que tendrá que llegar
más tarde o más temprano. Me parece que esta es la manera de empezar ¿Cómo va a
continuar? No lo se, pero yo creo que lo último que nos debería preocupar es la
pena por el electorado que va a ser el protagonista de estos ajustes. No nos olvidemos que este es el mismo
electorado que eligió a los anteriores equipos autonómicos y nacionales y que
por tanto los ajustes tienen ahora que volver adonde realmente pertenecen: al
electorado. Este va a ser un camino duro y difícil, pero es necesario y esta es
la senda que hay que seguir. Reitero:
mis próximos pasos serían bajar IRPF y cotizaciones sociales y meterme de lleno
en el peso y la grasa del Estado. Por
algo se ha empezado, ahora hay que seguir.
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